Entre las colinas de Buonconvento, en la provincia de Siena, Borgo Finocchieto reúne edificios históricos de piedra, jardines y la luz cambiante del paisaje toscano. Fotografié la finca durante mi colaboración con Airbnb Luxe, explorando cómo sus interiores, patios y entorno forman un conjunto.
En 2017, el lugar despertó interés internacional cuando Barack y Michelle Obama se alojaron allí durante un viaje por la Toscana. Sin embargo, su historia comienza muchos siglos antes.

Un pueblo unido al paisaje
Próximo a la Vía Francígena, la histórica ruta de peregrinación, el borgo fue un pequeño asentamiento rural. Un mapa de 1318 recoge el nombre de Finocchieto; generaciones vivieron y trabajaron entre estos campos antes de que los edificios acabaran deteriorándose. La historia de la finca sitúa sus orígenes aproximadamente ocho siglos atrás.
Desde el aire se comprende esa relación: las construcciones se integran en un paisaje agrícola de colinas, campos y caminos bordeados de cipreses. Al amanecer, la niebla suaviza el valle y la luz va descubriendo la textura de la piedra y la geometría de los jardines.


Restauración y oficio
En 2001, el abogado estadounidense y después embajador de Estados Unidos en Italia John Phillips adquirió el pueblo abandonado e inició una restauración que duró unos ocho años. La arquitecta Amalia Agnelli y la interiorista Karen Hartmann trabajaron en el proyecto junto a artesanos locales. Un reportaje contemporáneo sobre la restauración describe la atención dedicada a las construcciones, los materiales y los huecos existentes.
El resultado no es una única villa, sino un conjunto de espacios alrededor de una plaza. Muros de piedra, vigas de madera, suelos cerámicos y arcos conservan la memoria del lugar, mientras el mobiliario da a las estancias una sensación de vida cotidiana. El patio es un lugar de encuentro y, a la vez, una transición entre edificios.


Interiores con identidad
En el interior, las fotografías pasan de los espacios compartidos a otros más íntimos. En la suite que aparece a continuación, las vigas vistas, la tapicería clara y una alfombra de color rojo intenso aportan calidez. La disposición de las ventanas y del mobiliario permite que la luz natural forme parte de la atmósfera de la habitación.




Una visita a la Toscana
En mayo de 2017, Barack y Michelle Obama se alojaron en Borgo Finocchieto durante un viaje por la provincia de Siena. La prensa local también recogió una cena preparada para ellos por el chef Massimo Bottura y una cata dirigida por Filippo Bartolotta. ANSA informó de la velada; Architectural Digest trató el recorrido de la pareja por la Toscana.

Para mí, fotografiar un lugar así consiste en algo más que registrar sus habitaciones. Las vistas generales explican cómo el pueblo pertenece a su entorno; un patio, una ventana o una viga acercan la mirada a la experiencia de habitarlo. Juntas, las imágenes cuentan una historia más completa de la propiedad.